Reducir las pérdidas de agua sin reconstruir la red: el papel de hydrovar® X+ y HVX+ Smart Card Controller en las grandes redes de abastecimiento
El sector del agua en Europa se encuentra hoy entre dos necesidades difíciles de conciliar: cumplir con objetivos ESG y metas de eficiencia energética cada vez más exigentes, y hacerlo con presupuestos de inversión estructuralmente limitados en comparación con la extensión de las redes que deben gestionarse. Renovar completamente una red de abastecimiento no es una opción viable a gran escala: los tiempos, los costes y el impacto territorial asociados a la sustitución integral de las tuberías hacen necesario un enfoque diferente, centrado en maximizar la eficiencia de la infraestructura existente antes de plantear su reemplazo.
Es precisamente en este espacio —entre la presión normativa y el capital disponible— donde se juega una de las partidas más importantes de la transición hídrica europea: la reducción de las pérdidas de red, o agua no registrada (Non-Revenue Water, NRW).
Un problema extendido en toda Europa
Las cifras hablan por sí solas. Según la Comisión Europea, el nivel medio de pérdidas en las redes de agua potable del continente se sitúa entre el 20 % y el 23 %, con valores que oscilan entre el 8 % y el 57 % según el Estado miembro. Esta diferencia demuestra el enorme margen de mejora existente, especialmente a través del telelectura inteligente, el control de la presión y la monitorización remota. No se trata de un problema aislado de un solo país, sino de una característica estructural de redes hídricas construidas, en muchos casos, hace décadas, donde históricamente la inversión de capital se ha centrado más en la expansión que en el mantenimiento predictivo.
El marco normativo que obliga a actuar
El impulso del sector no depende únicamente de la voluntad de mejora, sino también de un marco regulatorio cada vez más estricto.
La Directiva sobre el Agua Potable (UE 2020/2184) obliga a los Estados miembros a reducir las pérdidas en las redes de distribución. Los países que superen un determinado umbral de pérdidas —que será definido por la Comisión Europea antes de 2028— deberán presentar, antes de 2030, planes nacionales de acción para la reducción de pérdidas. Además, la European Water Resilience Strategy, presentada en 2025, ha movilizado recursos adicionales, incluido un compromiso de inversión de 15.000 millones de euros por parte del Banco Europeo de Inversiones para el período 2025-2027, destinado a apoyar la digitalización y la resiliencia de los sistemas hídricos en toda la Unión Europea.
A nivel nacional, también se están impulsando iniciativas que buscan mejorar la eficiencia de los sistemas de abastecimiento y acelerar la reducción de las pérdidas de agua. En este contexto, España está apostando de forma decidida por la digitalización del ciclo integral del agua a través del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, una iniciativa orientada a modernizar la gestión de los recursos hídricos, aumentar la eficiencia operativa y reducir las pérdidas en las redes de suministro. Entre sus objetivos se encuentran la implantación de sistemas avanzados de monitorización, control y análisis de datos que permitan a los operadores disponer de una mayor visibilidad de sus redes y tomar decisiones basadas en información en tiempo real. La creciente atención institucional a la eficiencia hídrica refleja una tendencia clara: la reducción del agua no registrada (NRW) está dejando de ser únicamente un reto técnico o medioambiental para convertirse en un factor estratégico para la sostenibilidad y la gestión económica de los servicios de agua.
Optimizar antes de sustituir
Ante este escenario, la solución más inmediata no es la sustitución de las tuberías, sino la gestión inteligente de la presión. Gran parte de las pérdidas de red no proviene de roturas visibles, sino de microfugas distribuidas a lo largo de miles de kilómetros de tuberías, cuyo volumen depende directamente de la presión de funcionamiento: cuanto más constante y optimizada esté la presión respecto a la demanda real, menor será el volumen de agua perdida.
Es precisamente aquí donde entra en juego la tecnología de variación de velocidad aplicada a las grandes estaciones de bombeo de los sistemas de abastecimiento. Al regular continuamente la velocidad de las bombas en función de la demanda real, en lugar de hacerlas funcionar a velocidad fija y sobredimensionada, un sistema de control inteligente reduce el exceso de presión y, con ello, las pérdidas, sin necesidad de intervenir sobre las tuberías existentes.
hydrovar® X+ y HVX+ Smart Card Controller: tecnología para grandes redes
Lowara ha desarrollado la plataforma hydrovar® X precisamente bajo este principio, combinando un motor síncrono de reluctancia asistida IE5 con un variador de velocidad avanzado para crear un sistema integrado diseñado para adaptarse en tiempo real a las variaciones de carga de la instalación.
Para aplicaciones de mayor tamaño —típicas de las grandes estaciones de bombeo de redes públicas de abastecimiento— Lowara ha introducido el HVX+ Smart Card Controller: un sistema de control escalable diseñado para instalaciones superiores a 22 kW, que mantiene la misma interfaz intuitiva y funcionalidades de la gama hydrovar X+, garantizando al mismo tiempo una mayor flexibilidad y un grado de protección IP66 adecuado para entornos exigentes. Uno de los principales beneficios para los operadores es que el HVX+ Smart Card Controller puede aplicarse a bombas equipadas con variadores de velocidad ya instalados, sin necesidad de sustituir toda la estación de bombeo. Un factor decisivo cuando la principal limitación no es la disponibilidad tecnológica, sino el capital disponible para inversiones en infraestructura. Entre las funcionalidades más relevantes para la gestión de grandes redes hídricas destacan el control multibomba —hasta ocho unidades en configuraciones complejas sin punto único de fallo—, la conectividad nativa Modbus y BACnet para la integración en sistemas SCADA ya existentes, y la monitorización remota mediante las plataformas digitales de Xylem. Funcionalidades que responden directamente a las exigencias normativas europeas y nacionales relacionadas con la supervisión continua de caudales, presiones y calidad del agua.
Las implicaciones prácticas
El impacto de este enfoque puede medirse en dos niveles. Por un lado, la reducción de la presión de funcionamiento disminuye el volumen de NRW, con efectos medibles sobre los indicadores de calidad técnica a los que los reguladores nacionales —como demuestra el caso italiano— vinculan incentivos y penalizaciones económicas. Por otro lado, el funcionamiento a velocidad variable combinado con un motor IE5 compacto y libre de tierras raras reduce el consumo energético de las estaciones de bombeo entre un 15 % y un 30 %, tradicionalmente una de las principales partidas de costes operativos en la gestión de redes hídricas. Esto contribuye directamente a los objetivos europeos de eficiencia energética y sostenibilidad ambiental.